Manizales Cómo Vamos presenta los principales hallazgos de su informe de seguimiento a la educación superior en la ciudad, con datos actualizados a 2024. Los resultados revelan avances sostenidos en acceso y calidad académica, junto con señales de alerta que demandan atención urgente.
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Acceso: avance real, pero sin recuperar niveles prepandemia
El porcentaje de bachilleres que transita a la educación superior alcanzó el 53% en 2024, y la ciudad mantiene una tasa de 109 estudiantes matriculados por cada mil habitantes, por encima del promedio nacional. No obstante, la matrícula total no ha logrado recuperar los niveles previos a la pandemia y muestra señales de estancamiento desde 2022. El ecosistema universitario de Manizales es sólido, pero ampliar el acceso de manera sostenida sigue siendo un reto estructural que exige estrategias activas de retención y diversificación de la oferta educativa.
Educación técnica y tecnológica: recuperación incipiente y deserción preocupante
La matrícula en programas técnicos y tecnológicos viene contrayéndose desde 2013, aunque en 2024 mostró señales iniciales de recuperación. La brecha entre los cerca de 6.000 estudiantes matriculados y los poco más de 3.000 graduados ese año evidencia tasas de deserción significativas, consistentes con el panorama nacional, donde el abandono en estos niveles supera el 32%. No basta con ampliar la oferta: el sistema debe garantizar condiciones para que los estudiantes completen sus trayectorias. Ello requiere fortalecer la articulación con el sector productivo, diseñar rutas de formación flexibles y pertinentes con las vocaciones del territorio, y construir mecanismos robustos de acompañamiento académico y financiero.
Virtualidad: una oportunidad que exige gestión responsable
La modalidad virtual, que representaba el 10% de la matrícula antes de la pandemia, cayó al 6% en 2021 y se recuperó hacia el 9% en 2024. Este crecimiento constituye una oportunidad real para ampliar el acceso, especialmente para adultos trabajadores y comunidades en territorios alejados. Sin embargo, la expansión virtual trae consigo riesgos estructurales que deben gestionarse con responsabilidad: brechas tecnológicas, mayor riesgo de deserción en contextos vulnerables y limitaciones para la formación práctica. El crecimiento de la oferta virtual debe ir acompañado de estándares de calidad actualizados, inversión en conectividad e infraestructura digital, y formación pedagógica docente orientada a entornos no presenciales.
Calidad académica: liderazgo regional con competencias críticas por fortalecer
En las pruebas Saber Pro, Manizales obtuvo en 2024 un promedio global de 156,6 puntos, posicionándose como la mejo rciudad capital y superando a ciudades como Bogotá, Medellín y Cali. El 100% de sus instituciones de educación superior cuenta con acreditación de alta calidad, y la proporción de docentes con doctorado creció del 11,4% al 21,8% entre 2015 y 2024. Con todo, persisten alertas relevantes: ninguna subprueba supera el 61% de estudiantes en niveles satisfactorio o avanzado, y la comunicación escrita muestra una tendencia a la baja tanto en Saber Pro como en Saber T y T. En el nivel técnico y tecnológico, el promedio de 91 puntos en Saber T y T ubica a Manizales por debajo de ciudades como Armenia, Pereira y Medellín. Mantener el liderazgo en calidad exige intervenir tempranamente en las competencias comunicativas y cuantitativas, y garantizar que la excelencia sea accesible para todos los estudiantes, no solo para quienes ingresan con mayores ventajas previas.



