Una ciudad educadora: clave para prevenir el suicidio

Armenia, Manizales y Pereira, en ese orden, son las ciudades con mayor tasa de suicidios en Colombia. Todos los casos de este fenómeno pueden evitarse y por ello, es urgente un análisis en el Centro Occidente del país para determinar los factores de riesgo que hacen que las personas de esta región estemos más expuestas y seamos más vulnerables a esta problemática.

Según Medicina Legal, en Manizales se presentaron 37 casos de suicidios en 2017 y 24 en 2016. Este incremento del 54% en un año es una alarma para el sistema de salud de la ciudad y para todos nosotros.

Mientras que la mayoría de metas establecidas por el país para dar cumplimiento a la agenda global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se han cumplido anticipadamente en Manizales, en el tema de suicidios las tasas son del doble de lo esperado para 2018 y 2030. Es tal vez el indicador que requiere mayor trabajo para el cumplimiento de esta agenda internacional de desarrollo.

Las lesiones autoinflingidas son un problema de salud pública, prevenible en todos los casos con intervenciones oportunas y de bajo costo. Sin embargo, se requiere la participación del sistema educativo, las familias, las instituciones e incluso los medios de comunicación.

Por cada caso consumado de suicidio, se suelen presentar antes tentativas. Un intento de suicidio es el factor de riesgo individual más determinante y por este motivo las entidades prestadoras de salud deben tener protocolos claros de actuación frente a estas situaciones, incluyendo la vigilancia a largo plazo de cada uno de los casos.

La Organización Mundial de la Salud recomienda acciones como restringir el acceso a medios para infligir lesiones, como armas o ciertos medicamentos. También, desincentivar el consumo de alcohol, al igual que detectar y tratar de manera temprana los problemas de salud mental o el abuso de sustancias psicoactivas.

Otras acciones recomendadas son promover información responsable desde los medios de comunicación; capacitar al personal sanitario en la evaluación y gestión de conductas suicidas, y hacer un seguimiento cuidadoso y cercano a las personas que ya han intentado suicidarse. En el largo plazo, el acceso a educación superior o terciaria constituye un factor protector.

Los casos de suicidio golpean con mayor fuerza a hombres, jóvenes y con baja escolaridad. Además, las lesiones autoinflingidas son la cuarta causa de muerte entre las personas menores de 45 años, después de los homicidios, tumores malignos y accidentes de tránsito.

En general, se encuentran similitudes entre el patrón demográfico observado en los homicidios y en los suicidios. Esto evidencia la necesidad de políticas preventivas en estos grupos poblacionales que podrían impactar ambos fenómenos.

Una de las políticas recomendadas es promover el acceso a la educación superior, con miras a darles a los jóvenes un proyecto de vida. En Manizales el acceso a la educación superior ha venido en ascenso. Mientras en 2010 el 46% de los jóvenes entre 17 y 21 años estaban cursando algún programa de educación superior, para 2017 esta proporción aumentó al 53%.

Este incremento es el resultado de programas como la Universidad en tu Colegio, Universidad en el Campo y del esfuerzo de las universidades y las familias por acceder a estudios superiores. En este sentido, las intervenciones de la ciudad frente a las problemáticas de salud mental en los jóvenes parecieran ir, al menos parcialmente, por el camino adecuado.

Sin embargo, teniendo en cuenta las múltiples causas de este fenómeno, solo el acceso a la educación no es suficiente. Se requiere acompañamiento de la sociedad, equidad en el proceso de enseñanza y fortalecimiento de las competencias emocionales y relacionales.

Es en este último punto en donde las universidades de la ciudad tienen un importante campo de actuación. Una ciudad universitaria en donde no solamente se garanticen buenos resultados en las pruebas Saber, sino donde también sus estudiantes cuenten con un proyecto de vida y con las competencias emocionales para afrontar sus las dificultades. Garantizar esta formación académica y al mismo tiempo emocional haría de Manizales una ciudad educadora y seguramente con menos suicidios.

Natalia Escobar Santander, Directora Manizales Cómo Vamos

12 noviembre, 2018